La ubicuidad del móvil ha convertido las Stories en un formato revolucionario


‘Stories’, el formato que ya usan 1.000 millones de personas

Casi 1.000 millones de personas usan este formato en Snapchat, Instagram o Whatsapp

Las claves de su éxito son su facilidad de uso, su carácter efímero y su interactividad

Contar algo con ‘Stories’ es como hacerlo en un cómic en lugar de en una novela

El formato del futuro no es el vídeo. Ni el texto. Son las ‘Stories’. Píldoras de información interactiva -pueden incluir imágenes, vídeo, pequeños textos, encuestas, GIF…- de consumo rápido y que se borran pasado un determinado periodo de tiempo.Chris Cox, director de producto en Facebook, ha explicado en la conferencia F8 del gigante de las redes sociales que “el incremento en el uso de ‘Stories’ va camino de sobrepasar al ‘muro’ como la principal forma de los usuarios para compartir cosas con sus amigos”. Algo que, según sus datos, ocurrirá “en algún momento del año que viene”.En el caso de WhatsApp, las ‘Stories’ han encontrado su espacio como actualizaciones de estado. Unos 450 millones de personas las usan cada día.

En Instagram, quizás una de las aplicaciones donde se usan de forma más creativa, 300 millones de personas hacen ‘Stories’ cada jornada. En Facebook Messenger sus partidarios son unos 70 millones.Snapchat, la red social que inventó el formato, contaría con unos 191 millones de personas que crean ‘Stories’, según la consultora Block Party. Google las acaba de introducir en su formato específico de móvil AMP, al igual que YouTube y Netflix, que las usará para mostrar previsualizaciones de sus películas y series.En suma: casi 1.000 millones de usuarios de este formato al día. Una cifra que además crece rápido: entre el segundo trimestre de 2016 y el tercero de 2017 las ‘Stories’ crecieron 15 veces más rápido que los mensajes sociales tradicionales en ‘muros’.

La fórmula del éxitoHay varios factores que han llevado al éxito a las ‘Stories’. El principal es su facilidad de uso y consumo. Basta con capturar una foto o grabar un vídeo con el móvil, decorarlo con la aplicación correspondiente -cada vez más fácil y con más posibilidades- y enviarlo. Quien lo ve sólo necesita unos segundos de su tiempo para estar informado. La posibilidad de concatenar varias ‘Stories’ hace el resto y facilita contar algo complejo de forma completa.Otro aspecto clave es que se trata de un formato abierto y a la vez efímero. Quien lo emite lo lanza a todos sus contactos. Pero éstos son libres de verlo o no. Y en cualquier caso, desaparece pasado un determinado período de tiempo. No deja rastro pero sí huella en quien lo ve.

Al mismo tiempo, son mensajes personales. Las respuestas a las ‘Stories’ son individuales. Sólo llegan a quien lo ha creado, no permanecen en un ‘muro’ o una ‘cascada’ accesible para cualquiera, como ocurre con los mensajes normales en Facebook o Twitter.Un último punto a favor de las ‘Stories’ es su capacidad para dotar de interactividad a la imagen. La posibilidad de añadir textos, efectos, máscaras y hasta encuestas da vida a un formato que es fácil de hacer y entretenido de consumir. Una combinación perfecta para las generaciones que han nacido o crecido con un móvil entre las manos y una pantalla de ordenador ante los ojos.Hacia la estandarización.

La confluencia de todas estas características, unidas a la ubicuidad del móvil, han hecho de las ‘Stories’ un formato revolucionario. Es algo que va más lejos de una publicación que se envía y se almacena para siempre: es más bien una interactuación constante y personal.Pero el cambio que han creado va mucho más allá: hace pocos años grabábamos imágenes y vídeo en formatos horizontales -4:3 o 16:9-. Ahora casi todo lo que es móvil o interactivo es vertical -9:16-. Aún estamos acostumbrados a contar algo de una vez, una historia por pantalla. Pero
cada vez más, debido a las ‘Stories’, lo haremos en píldoras: con muchas pantallas para cada información.

Nos dirigimos a un mundo donde la información se servirá en viñetas. Quizás algo más parecido a un cómic que a una novela. Narrativas que pueden tener sentido por separado pero que sólo se entienden del todo si se consumen juntas y en un orden concreto.Una capa de interactividad que cambia la forma en que consumimos información, publicidad y relaciones personales. Y que cada vez será más compleja: más filtros, más decoración, más audio, más imagen, realidad aumentada e incluso realidad virtual. Hasta que se convierta en un estándar global.Estamos ante la forma de interacción más compleja y rica que nunca ha existido. Una idea que permanecerá a nuestro lado durante mucho tiempo y a la que aún debemos sacar el mejor partido.

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