La fisura que sufrió la nave rusa Soyuz acoplada a la Estación Espacial Internacional


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Un misterioso agujero pone en peligro a seis astronautas en el espacio. Se sospecha una mano negra

La nave rusa Soyuz, que flota en el espacio a 250 millas de la Tierra, acoplada a la Estación Espacial Internacional, sufrió la semana pasada una fisura que provocó una fuga de aire hacia el vacío y una caída de presión en el interior, donde habitan desde hace meses tres astronautas estadounidenses, dos cosmonautas rusos, y uno alemán.

En un primer momento, la agencia espacial rusa culpó del peligrosísimo incidente al impacto de un meteorito. Ahora, sin embargo, ha descartado esta hipótesis, según ha informado este martes su director, Dmitri Rogozin, que sospecha que pudo tratarse de un acto deliberado de una mano negra.

“¿De qué se trata? ¿De un defecto de fabricación o de un acto premeditado?”, se ha preguntado Rogozin. “Estudiamos la versión [de que haya sido un problema causado] en la Tierra”, ha añadido, “pero también hay otra versión que no descartamos, y es una interferencia deliberada en el espacio”.

“Ha habido varios intentos de perforar” un agujero en la nave espacial, ha concluido, y, en su opinión, parecen obra de “una mano vacilante”.

El congresista ruso Maxime Surayev, que también fue cosmonauta, apuntó esta hipótesis: el agujero pudo ser obra de un astronauta que buscara regresar antes de lo previsto a la Tierra. “Somos todos humanos y cualquiera puede tener ganas de volver a casa, pero este método es indigno”, explicó Surayev a la agencia de noticias Ria Novosti.

Otra hipótesis, en este caso deslizada por una fuente anónima a la citada agencia de noticias, es que “alguien cometiera un error” durante las pruebas previas al despegue en el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) y luego “se asustara”, cubriendo la fisura con un producto “que se secó y se desintegró” una vez en el espacio.

La fisura fue reparada con cinta resistente al calor, y no obligará a la nave a regresar a la Tierra antes de lo previsto. Las naves rusas son de extraordinaria importancia para la Estación Espacial Internacional porque son ya las únicas capaces de llevar y traer a astronautas, una vez que Estados Unidos renunció a su programa de transbordadores espaciales.

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