Un cuerpo de playa en cuatro semanas
Entrenamiento
Estás tan blanco que el sol se refleja en tu piel y deslumbra al socorrista. Olvídate del moreno (de momento) y pon tu metabolismo en modo incinerar. El entrenamiento interválico de alta intensidad es la mejor manera de iniciar el ataque a la grasa abdominal.
Un estudio publicado en la revista Journal Applied Nutrition Physiology and Metabolism asegura que esta forma de entrenamiento incrementa en un 60% la capacidad del organismo de quemar grasa, lo que aumenta la eficacia de todo el trabajo físico que harás en estas cuatro semanas.
Súbete a una estática o a una elíptica y haz un esfuerzo máximo de 30 segundos de duración. A continuación, descansa 2 minutos y repite: eso son 2 intervalos. Añade otros dos intervalos cada dos sesiones para ir eliminando esas capitas de grasa y aumentar la definición muscular.
Añade también de 30 a 60 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada 3 veces por semana (da igual si es correr en la cinta, natación, tenis o cualquier cosa que te guste). Ya has perdido 700 gramos.
Nutrición
Olvídate de las dietas radicales que te hacen adelgazar a ritmo de vértigo. Es mejor que reduzcas tu ingesta calórica una sexta parte durante las siguientes cuatro semanas. Los cinco primeros días, procura picar menos entre horas y no comer tantos carbohidratos para cenar.
Esta ligera reducción calórica evita que el metabolismo se ralentice, como ocurre con las dietas extremas. Ante este ligero déficit, el cuerpo reacciona quemando más grasa.
Esta semana procura tomar mucho zinc. Un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition descubrió que así se mejora el rendimiento físico. Dos veces por semana, zámpate un filete de 200g de carne magra. Además de ser rico en zinc, le aportará proteínas a tus músculos. Las vas a necesitar…
Una cosa más…
Toma un poco el sol antes de las vacaciones. Un estudio de la Universidad de Minnesota demuestra que las personas que tienen un nivel elevado de vitamina D (lo favorece la exposición a la luz solar) pierden más peso. Si el tiempo no acompaña, desayuna un par de huevos duros: te aportarán casi la mitad de las necesidades diarias de vitamina D.
