Las vacaciones afectan al hambre, al sexo y a otras cosas

Estamos en verano y seguro que tienes mil y un planes para disfrutar de esta época del año. Una parte importante de las vacaciones son las comidas. ¿Te imaginas llegar a un lugar deseando probar los platos locales… y no tener nada de hambre?

Esto tiene nombre y es una ‘enfermedad’ del cuerpo vinculada a las vacaciones. Los problemas gastrointestinales vacacionales, ya sean diarrea o estreñimiento, son un efecto secundario de salir de la rutina y viajar.

Tu ritmo cambia al irte de vacaciones y eso puede ser un estrés para el cuerpo. Para algunos puede tener efectos positivos pero para otros las consecuencias pueden ser negativas. Las defensas se activan a través de las catecolaminas y el cuerpo reduce su apetito para mandar sangre a otras partes que considera más importantes durante ‘los cambios’, como el corazón, pulmones o músculos.

¿Cómo intentar que te afecte lo menos posible al estómago?

Si te preocupa perder el apetito durante tu fin de semana de vacaciones, tienes que intentar mantener tu rutina diaria lo máximo posible con actividades que te relajen. Si haces yoga o meditación, sigue haciéndolo aunque estés fuera de casa, si te relajas escuchando música o viendo algún programa de televisión, mantenlo en tu rutina.

Procura quitar de tu dieta las comidas con cafeína, alcohol o que te den gases, y si te encuentras regular, no pruebes comidas exóticas; “Tú conoces a tu cuerpo mejor que nadie, así que ese es tu mejor manera para acabar con los síntomas y que las vacaciones no sean un problema”.

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