El frío no impide que Noruega sea el país más feliz del mundo


Una familia celebra en lo alto de una montaña en el archipiélago de Lofoten, en Noruega, el 19 de julio de 2014

Noruega, el país más feliz del mundo
Los rigores del frío no impiden que Noruega disfrute del calor de ser el país más feliz del mundo, según un informe de la ONU
divulgado este lunes.

Los rigores del frío no impiden que Noruega disfrute del calor de ser el país más feliz del mundo, según un informe de la ONU
divulgado este lunes. El país ha subido al tope de la tabla desde el cuarto lugar que ocupó el año pasado, señala el Informe
Mundial de Felicidad 2017, que tiene el objetivo de integrar al bienestar en las estadísticas.

Los cuatro primeros de la lista incluyen a sus vecinos nórdicos Dinamarca e Islandia, y Suiza.

“Los cuatro primeros países alcanzan altas posiciones en los principales factores considerados para sustentar la felicidad:
cuidados, libertad, generosidad, honestidad, salud, ingresos y buena gobernanza”, explica el informe.

La primera ministra de Noruega, Erna Solberg, ha saludado el informe como “una linda confirmación para un lunes de mañana”.
“Durante muchos años, Noruega ha estado detrás de Dinamarca en esta lista”, ha dicho. “Lo he afirmado en muchos discursos en
cenas con los nórdicos. ¡Ahora debo encontrar algo nuevo!”, ha indicado en un mensaje en Facebook.

Pero aún si ahora encabezamos la estadística, seguiremos priorizando los cuidados de salud mental, mejorando el seguimiento de
los niños y jóvenes porque muchos aún están en su lucha”, ha señalado.
LOS OTROS PAÍSES DEL TOP 10
Entre los primeros diez figuran Finlandia en el quinto puesto, seguido de Holanda (6°), Canadá (7°), Nueva Zelanda (8°), en
tanto Australia y Suecia comparten el noveno lugar.

España se sitúa en el puesto 34 de la lista de 155 países “más felices” tras haber recibido una puntuación de 6,403 sobre 10,
por lo que ha subido cuatro posiciones respecto al informe del año pasado, cuando tuvo 6,361 puntos. Según el estudio, España
se sitúa en esta lista por delante de Italia, Portugal, Grecia, Rumanía y las naciones bálticas.

Estos son países ricos y desarrollados, aunque el dinero no es el único ingrediente para la felicidad, señala el texto.

De hecho, entre los países más ricos las diferencias entre los respectivos niveles de felicidad tuvieron mucho que ver con
“salud mental, salud física y relaciones personales: la mayor fuente de infelicidad es la enfermedad mental”, indica.

“Las diferencias en materia de ingresos tienen mayor peso en los países más pobres, pero la enfermedad mental es igualmente
una fuente de infelicidad
“Las diferencias en materia de ingresos tienen mayor peso en los países más pobres, pero la enfermedad mental es igualmente
una fuente de infelicidad”, agrega.

En China, que ha realizado grandes avances económicos en los últimos años, la gente no es más feliz ahora que hace 25 años, de
acuerdo con el informe. El gigante asiático se ubica en la posición 79 entre los 155 países estudiados.

Estados Unidos, en tanto, cayó del 13° al 14° puesto debido al menor apoyo social y mayor corrupción, los mismos factores que
explican porqué los países nórdicos están bastante mejor ubicados en la escala de felicidad.

Mientras que el discurso político en Estados Unidos se centra en el crecimiento económico, el nivel de satisfacción de los
estadounidenses en la escala de bienestar no ha aumentado desde los años 1960, indica el informe.

Mientras que los 10 primeros países de la lista se mantuvieron en ese rango, los últimos 10 mostraron mayores variaciones.
Países afectados por guerras y catástrofes se ubican en los últimos lugares de la escala. Siria se ubica en el lugar 152. Le
siguen Tanzania y Burundi, mientras la República Centroafricana cierra la lista.

El Informe Mundial de Felicidad 2017, que se realiza desde 2012, fue divulgado en el Día internacional de la felicidad.

Desde entonces hemos transitado un largo camino. Cada vez más se considera a la felicidad como la mejor vara para medir el
progreso social y meta de las políticas públicas
“Desde entonces hemos transitado un largo camino. Cada vez más se considera a la felicidad como la mejor vara para medir el
progreso social y meta de las políticas públicas”, señala el texto.

La metodología para medir la felicidad consiste en una encuesta entre 1.000 en cada país analizado, que responden a una serie
de preguntas sobre la percepción de su calidad de vida.

 

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