Nueva York escribe su futuro

 

“Vengo de cielos de graffiti

Vengo del sabor dulce del agua fría y feliz que llena mi boca

Brillo centelleante como un espejo tan luminoso

que podría cegarte

Lanzo mi lápiz para

perforar el cielo

Mi voz es una música amplia como el sol

Cuando me pregunto sobre cuestiones sin respuesta

me pregunto cómo es que nadie las ha respondido

Cuando estoy confundido quiero ser sabio en la incertidumbre”

Este es un extracto de un poema de uno de las alumnos del grupo de las 13 escuelas del Bronks y Washington Heights, en Manhattan, con los que trabaja el equipo que integra Community-World Project, una organización que lleva 16 desarrollando la educación artística entre los chavales más desfavorecidos y en riesgo de exclusión de Nueva York. Este lunes, como ya llevan haciendo desde hace 14 años, la institución va a celebrar en el centro de la ciudad su gala anual, Escribiendo nuestro Futuro, en la que los alumnos van a poder poner en práctica el talento creativo que han ido desarrollando en el último año gracias al trabajo del Community-World Project.

A través de sus programas, en los que se combina la literatura creativa con otros tipos de disciplinas artísticas, se ha logrado potenciar la integración de los niños en la comunidad escolar, permitiéndoles afianzar su propia voz, la voz que, para los responsables de la iniciativa, guiará el futuro de la ciudad y del país. “Nuestros estudios demuestran que nuestros programas de arte ofrecen un nicho de seguridad a los niños y a los adolescentes en riesgo de exclusión, fomentando un espacio para desarrollar una enseñanza activa y reflexiva que fomenta su autoestima y que suele mejorar sus resultados académicos y su grado de implicación en la sociedad”, señala la directora de Desarrollo del Community-World Project, Kathleen Klock.

En sus 16 años de colaboración con las escuelas públicas de Nueva York, la organización ha desarrollado el apetito artístico de muchos de los menores con los que han trabajado, logrando atraer a sus programas universitarios de arte a más de 15.000 jóvenes y formando a unos 500 profesores de arte que han continuado con la formación creativa de los alumnos. Un círculo virtuoso del que el año pasado se beneficiaron 1.700 alumnos de 13 colegios neoyorquinos y que, en el próximo curso esperan ampliar a otros 2.000 estudiantes.

El proyecto de Poemas Comunitarios al que pertenece el extracto que abre la pieza hilvana en una sola voz los deseos, los miedos, las esperanzas y las aspiraciones, la realidad de muchos chavales a los que nunca se les había brindado la posibilidad de compartirlos o ni siquiera de escucharlos. Este lunes, todo Nueva York podrán hacerlo.

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