Conclusiones parciales del proceso de investigación del accidente de avión en Durango


La investigación del accidente de Aeroméxico se centra en cuándo recuperó los mandos del avión el comandante
El piloto en entrenamiento puso la potencia e inició la carrera de despegue, pero las autoridades mexicanas tratan de determinar el momento preciso en el que el capitán asumió plenamente el control de la aeronave

El mal clima, y no un fallo humano o técnico, sigue siendo la línea principal de investigación del accidente del avión de Aeroméxico Connect que se estrelló a finales de julio en Durango (norte) causando heridas de diversa consideración a 85 pasajeros. Sin embargo, la comisión que lidera las pesquisas trata de dilucidar el momento exacto en que el comandante se hizo con los mandos del avión, después de que se los cediese el tercer piloto —en fase de formación y que no contaba con autorización para estar en la cabina ni para tomar los controles—, pero que estaba sentado en el asiento del copiloto.

“Sabemos, por las grabaciones de voz, que el piloto en entrenamiento pone la potencia e inicia la carrera de despegue, y que después el comandante toma el mando”, afirmó el pasado jueves el director general de Aeronáutica Civil de México, Luis Gerardo Fonseca, en entrevista telefónica con EL PAÍS. “La pérdida de sustentación se da ya con el comandante al mando. Pero aún tenemos que determinar el momento preciso
[en el que el capitán asume plenamente el control de la aeronave, dado que hasta entonces estaba solo en modo de supervisión]. Es muy importante y es una de las cosas que tiene que determinarse para llegar al dictamen final”. Este diario trató de ponerse en contacto con la Dirección General de Aeronáutica Civil en las últimas horas para saber si se había progresado en las pesquisas, pero no recibió respuesta.

De esta investigación dependerá la sanción administrativa que se aplique al comandante, que puede ir desde una simple multa económica hasta la retirada de la licencia para volar. Aeroméxico solo tiene constancia de que el tercer piloto realizó el carreteo —el movimiento del avión por la pista antes de iniciar el despegue—, pero, cinco semanas después del accidente, tomó su primera medida drástica: despedir al capitán, a su segundo y a este tercer piloto en fase de entrenamiento por “violar políticas, manuales y procedimientos” de la empresa. El procedimiento administrativo podría dilatarse durante un mínimo de tres meses, según el funcionario mexicano. Solo entonces se conocerá el castigo al que tendrá que hacer frente el comandante.

El hallazgo de que el capitán del vuelo siniestrado cedió los mandos temporalmente a este piloto en fase de adiestramiento fue absolutamente casual: si el Embraer E-190 hubiese logrado levantar el vuelo y hubiese aterrizado en su destino —la Ciudad de México— sin mayor percance, es harto probable que nadie hubiese descubierto que no solo los dos pilotos autorizados para la operación estuvieron a los mandos aquel 31 de julio.

Los manuales de vuelo de muchas compañías aéreas, entre ellas Aeroméxico, permiten la presencia en cabina de un piloto en fase de adiestramiento —lo que en la jerga del sector se conoce como “sesión de habilitamiento en ruta”—, pero siempre y cuando se haya seguido un estricto protocolo, haya un instructor presente y la situación haya sido comunicada a la compañía y a las autoridades. Aunque el piloto en prácticas sí cumplía algunos de los requisitos exigidos, como las horas de simulador, ni aerolínea ni las autoridades tenían conocimiento previo de esta situación. “Es por eso que, no siendo la causa del accidente, iniciamos el procedimiento de investigación”, apunta Fonseca.

Los investigadores creen, a la luz de los datos disponibles en esta primera fase de la investigación, que el accidente se habría producido estuviese quien estuviese al mando del avión en el momento en que las cosas empezaron a torcerse. Es la conclusión a la que han llegado tras múltiples ejercicios en un simulador, en el que han introducido todas las variables del vuelo siniestrado, incluidas las climatológicas —una microráfaga es, en este momento de la investigación, la causa más probable del accidente—. “Ninguna tripulación obtuvo un resultado distinto [en el simulador]”, agrega Fonseca. Eso es lo que permite a la comisión investigadora, “por lo pronto”, descartar un error en la conducción de la aeronave. Aeronáutica Civil, no obstante, ha remitido los datos de que dispone a Estados Unidos para “tener consenso de parte de todos los equipos de trabajo que están participando en la comisión investigadora”.

El lunes, las autoridades mexicanas dieron un plazo de un mes para que todas las aerolíneas que operan en el país norteamericano impidiesen —salvo en contadísimas excepciones— que cualquier persona ajena a la tripulación ocupe “los asientos de los puestos de mando durante el prevuelo, el vuelo y postvuelo”.

Anticipándose a la circular de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Aeroméxico suspendió el permiso para que los pilotos de la compañía puedan viajar en cabina cuando están fuera de servicio. La decisión “unilateral” de la aerolínea ha llevado a sus pilotos sindicalizados a amagar con la convocatoria de huelga a partir del 1 de octubre. Muchos pilotos utilizan esa prestación, común en muchas aerolíneas del mundo, para regresar a su domicilio después de un vuelo. “La empresa, acatando la circular obligatoria emitida por la Aeronautica Civil prohibió el uso de esta prestación únicamente para viajar en la cabina de pilotos, limitando el acceso solo a aquellas personas establecidas en los manuales de operación de la compañía”, justificó Aeroméxico en un comunicado.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *