Se quiere imponer cláusula de extinción al TLC y México y Canada lo rechazan


México y Canadá rechazan la cláusula de extinción que propone EE UU
El titular de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, asegura que el TLC continuará regulando las relaciones entre ambos países aunque Trump saque a Washington del tratado

Alto y claro: “No me parece que el tratado deba tener una cláusula de extinción”; “Puedo asegurar que no aceptaremos cualquier tratado: tiene que ser bueno para Canadá y para México”. Los titulares mexicano y canadiense de Economía y de Comercio Internacional, Ildefonso Guajardo y Francois-Phillipe Champagne, han verbalizado este jueves la posición que mantienen internamente los negociadores de ambos países en la mesa de diálogo con EE UU para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Sus palabras contrastan con el silencio por el que apostaron la víspera sus jefes, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que prefirieron evitar un encontronazo con el siempre imprevisible Donald Trump y dejaron para Guajardo y Champagne las palabras más críticas con la última ocurrencia estadounidense.

“Estados Unidos viene [a la negociación] con una propuesta de blanco o negro. Y lo que tenemos que hacer es negociar algo que tenga sentido; trabajar una escala de grises y presentar propuestas”, ha subrayado Guajardo en una entrevista en Televisa. “El mismo sector privado estadounidense ha criticado al Gobierno y a la delegación de EE UU porque sus propuestas lastimarían a su propia economía”, ha agregado. En la misma línea, Champagne ha incidido en la necesidad de que el nuevo tratado sea capaz de dar “estabilidad y certidumbre para las inversiones”, algo “esencial” para las cadenas de suministro y que, a todas luces, no se conseguiría con una cláusula de terminación a cinco años vista como la que propone Washington. La mayoría de especialistas en comercio internacional consultados son igualmente críticos con la propuesta. De ser incluida en el nuevo acuerdo, algo harto improbable a la vista de la negativa mexicana y canadiense, supondría ponerle fecha de caducidad al texto, algo que no hace ningún tratado de libre comercio del mundo.

“Siempre supimos que esta iba a ser una renegociación difícil”, ha admitido Champagne, que forma parte de la delegación ministerial que acompaña al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en su visita oficial a México. “Tenemos que tener una mirada de largo plazo: solo estamos en la cuarta ronda. Es el tratado de libre comercio más exitoso que hay y no es solo un acuerdo de compraventa, sino de cadenas de producción integradas”. México y Canadá, ha agregado, están colaborando “de manera estrecha, constructiva, con propuestas: trabajamos muy bien juntos”, ha añadido el responsable canadiense de Comercio Internacional. El reto ahora, ha subrayado, es “pensar como país y no como región”. Justo lo que no está haciendo EE UU. Champagne también ha recordado a la primera potencia mundial que Canadá es “su cliente más importante”. “Les compramos más que China y Japón juntos”.

A la pregunta de si Canadá estaría dispuesta a firmar un acuerdo bilateral solo con EE UU, a espaldas de México, el ministro canadiense se ha limitado a señalar que el acuerdo actual es trilateral y ha subrayado que el interés de su país es que negocien “las tres partes”. “Si se viene abajo el tratado hay opciones, pero para nosotros lo primordial ahora es defender el TLC”, ha agregado. La entrevista conjunta estuvo marcada por el tono distendido entre ambos ministros, que contrasta con la tirantez evidente en los encuentros de Guajardo con el representante de Comercio estadounidense, Robert Lighthizer.

Efectos solo de “corto plazo” en caso de ruptura

En el peor de los escenarios, el de terminación del TLC, el titular mexicano de Economía cree que solo afectaría a la economía de su país “en el corto plazo”, ya que la mayoría de exportaciones no estarían sujetas a ningún tipo de arancel o a aranceles muy bajos. “Lo que tenemos que hacer es limitar el impacto abriéndonos al mercado exportados: hay formas de adaptarse”, ha asegurado Guajardo. Cabe recordar que, de quedar en papel mojado el tratado comercial, los intercambios entre México y Canadá pasarían a regirse por la normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que sería más favorable para el país latinoamericano.

“El TLC no es que se vaya a venir abajo: aunque EE UU se saliera, el tratado seguiría regulando el comercio entre Canadá y México. Eso es algo muy importante”, ha recordado el secretario de Economía mexicano al tiempo que admitía que las negociaciones están en un momento “difícil”. “Desde el principio dijimos que sería una montaña rusa, con días buenos y días malos. Sabemos que cualquiera de las partes puede presentar las propuestas que considere, porque así son estas negociaciones. Pero depende de los demás darle curso a esas propuestas. A fin de cuentas, lo que necesitamos es un tratado que funcione en beneficio de todos”.

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