Europa muy interesada en el ferrocarril entre el Atlántico y el Pacífico

Constructoras españolas entran en la carrera por el tren que cruzará Sudamérica
Alemania, Suiza, Reino Unido y Rusia ya habían mostrado interés a Bolivia y sus socios
El corredor entre Atlántico y Pacífico está valorado en 8.600 millones

a construcción española quiere estar en la línea de salida cuando comience a rodar el proyecto ferroviario más ambicioso planeado en Latinoamérica, actualmente bajo estudio ambiental y de viabilidad: el corredor Bioceánico Central.

Se trata del viejo anhelo de comunicar el Atlántico con el Pacífico, a través de 3.700 kilómetros de vía tanto para el tráfico de mercancías como de pasajeros. El trazado atravesará Brasil, Bolivia y Perú, y tendría un ramal de 500 kilómetros con Paraguay y posibles ramificaciones hacia Chile. Al respecto, distintos gobiernos europeos, el último de ellos el español, han firmado acuerdos de colaboración con Bolivia, promotora de esta infraestructura presupuestada entre 10.000 y 14.000 millones de dólares (de 8.600 a 12.000 millones de euros, con una estimación media de 10.000 millones).

El presidente Pedro Sánchez aprovechó su gira por Sudamérica de finales de agosto para sellar un pacto de cooperación con el país que preside Evo Morales, que incluye la posibilidad de invertir para sacar adelante el corredor Bioceánico. Antes que España han llegado los Gobiernos de Suiza, Alemania, Reino Unido y Rusia, que desplegaron meses atrás sus misiones diplomáticas para tomar posiciones.

Las constructoras españolas aplauden la iniciativa del Gobierno de Padro Sánchez de mediar con Bolivia

Con toda la cautela que aconseja el estado embrionario del que ya es conocido como Canal de Panamá del siglo XXI, empresas como OHL, Sacyr y Acciona han realizado una primera aproximación al proyecto y tienen ya su atención puesta en unas obras que, supuestamente, empezarían a licitarse en 2020. El memorando firmado días atrás por Sánchez abre la futura actuación tanto a la inversión como a la participación de empresas españolas que, de otro modo, tendrían restringido el acceso a los concursos.

En el sector se asegura que la iniciativa del presidente el Gobierno no ha sido alentada por el ramillete español de grandes conglomerados de infraestructuras, pero en el entorno de la patronal Seopan se agradece que desde La Moncloa se haya abierto camino al sector privado. “En este tipo de proyectos es fundamental estar desde la fase inicial para tener opciones en futuras licitaciones”, insiste un alto directivo del sector.

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