Construir EE UU a la española

La cinta roja que el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino, cortó ayer en una nueva autopista en las afueras de Fort Worth (Texas) vendrá seguida por muchas más. Los grupos españoles se han hecho fuertes en EE UU y Canadá, acumulan una importante cartera de negocio y optan a proyectos que suman decenas de miles de millones de euros en autopistas, trenes, puentes o presas.

Ferrovial, ACS y OHL son los grupos constructores españoles con mayor presencia en esos mercados, donde también hacen sus pinitos otras como Acciona y FCC. Desembarcaron en EE UU mediante compras hace ya cerca una década, en plena burbuja española: Ferrovial en 2005; OHL, en 2006, y ACS, en 2007. En aquel momento tenían un negocio español muy sólido y rentable, y apostaron por una diversificación y expansión internacional que ha sido en buena medida su salvación ante el estallido de la burbuja y el parón de la obra pública en España. La calidad técnica de la ingeniería española, con soluciones innovadoras y más avanzadas en muchos casos, y las compras a golpe de talonario han allanado el camino de la expansión. ACS ha sido la más agresiva en las compras y Ferrovial la que ha apostado más por el crecimiento orgánico, con OHL en un punto medio.

Ferrovial compró en 2005 la texana Webber, una firma que facturó 690 millones de euros en 2013 y con una cartera de 1.094,6 millones. Hoy es el tercer mayor contratista de la región de Texas y Luisiana. Opera autopistas en Texas, Illinois e Indiana y tiene contratos importantes en Virginia y Carolina del Norte, además de Texas. Ayer, en un acto al que la empresa invitó a varios medios españoles, entre ellos EL PAÍS, tocaba celebrar la apertura de una nueva autopista.

Pero el grupo también ha tenido sus problemas: la Indiana Toll Road, la mayor de las autopistas que opera, ha tenido que suspender pagos por la mala estructura financiera del proyecto. Ahora busca una salida que se concretará en 2015 con la venta del activo o la reestructuración de la deuda. Ferrovial se propone crecer. Analiza propuestas para 15 proyectos que suman 16.000 millones de dólares (12.800 millones de euros).

ACS (a través de Dragados) compró Schiavone en Nueva Jersey y John Picone en Nueva York a finales de 2007. Para la conquista del Oeste, adquirió en 2009 Pulice Construction, en Arizona. Este año, Dragados ha hecho otras dos compras: Prince Contracting, en Florida, y J.F. White, en Boston (Nueva Inglaterra). Aspira a contratos por importe de más de 25.000 millones de dólares en EE UU y Canadá. En EE UU, Dragados competirá con Ferrovial por los nuevos corredores Illiana, de Illinois e Indiana, y además está licitando por el tren de alta velocidad en California y un gran puente y una autopista en Texas. En Canadá pujará por los trenes ligeros de Toronto y Edmonton y el gran puente de Champlain, en Montreal.

Pero además, ACS se ha hecho fuerte en EE UU con Turner, filial a través de la alemana Hochtief, lo que le da el liderazgo en el país. En total su facturación es de unos 11.000 millones en Norteamérica.

OHL desembarcó en EE UU en julio de 2006, con el control de las constructoras locales Community Asphalt y Tower Group, a las que se unieron luego Arellano, Stride y BCA. Es ya una de las principales constructoras del sureste del país y es la segunda en Florida. En 2010, OHL entró en Nueva York con la compra de Judlau Contracting y en 2013 dio el paso a California y Texas con la adjudicación de contratos.

La vía de 21,4 kilómetros que Ferrovial ha inaugurado este sábado en el área Dallas-Fort Worth (Texas) es una autopista de peaje dinámico. Está construida dentro de una autovía urbana congestionada que también se ha rehabilitado y cuyo uso seguirá siendo gratuito.

Al añadir estos carriles adicionales de pago (managed lanes) se duplica la capacidad de la vía a lo largo del corredor. Los conductores podrán elegir entre los carriles gratuitos o los nuevos pagando un peaje que fluctuará a lo largo del día, dependiendo de las condiciones del tráfico en el corredor de modo que la velocidad en los carriles de pago sea al menos de 50 millas por hora (unos 80 kilómetros por hora).

Los sensores instalados a lo largo de la autopista transmitirán información continua sobre las condiciones de tránsito (tráfico, meteorología, nivel de congestión, etcétera) y los peajes podrán reajustarse cada cinco minutos. La idea es que los precios suban cuando haya mucho tráfico, disuadiendo a más conductores de usar la vía de peaje y tratando de evitar así que se congestione. En un futuro incluso se contempla la idea de hacer devoluciones si la velocidad cae por debajo de 35 millas por hora.

Los precios de peaje se anunciarán con anticipación de las entradas a los carriles de pago para que los usuarios tengan tiempo para decidir si utilizan los managed lanes o prosiguen su viaje por los carriles de uso general de la autopista. Una vez tomada la decisión, el precio del tramo no varía para ese usuario.

La North Tarrant Express (NTE) se abre con nueve meses de adelanto sobre la fecha prevista tras cuatro años de construcción y una inversión de 2.100 millones de dólares. La concesión tiene una duración de 52 años. Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, e Íñigo Meirás, consejero delegado, presidieron el acto de inauguración, junto con los alcaldes de las principales ciudades a las que da servicio la autopista, así como con autoridades del Departamento de Transporte de Texas.

 

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