Trump ahora se burla de los cascos utilizados por los jugadores de la NFL


Trump se burla de las medidas para evitar daños cerebrales a los jugadores de fútbol americano

“Están arruinando el juego”, dijo el presidente el pasado viernes al hacer referencia a cómo ya los golpes no son tan fuertes como antes. Sus comentarios llegan justo cuando se está examinando la violencia del juego y las terribles consecuencias que tiene para la salud de los jugadores.

El presidente Donald Trump siente nostalgia por los peligrosos golpes que el fútbol americano profesional, y también el universitario, están intentando dejar atrás. Cree que suprimirlos está dañando el juego, quitándole la gracia.

“Los ratings han caído de forma masiva: ahora si pegas muy duro, ¡te devuelven 15 yardas! Incluso te echan del juego. Lo vi la semana pasada, vi un par de minutos. Dos jugadores chocaron, fue un derribo bellísimo y bum, 15 yardas. Están arruinando el juego”, dijo el pasado viernes desde Alabama, donde atacó el desafío de los jugadores de arrodillarse durante el himno nacional.

Sus comentarios llegan en un momento en que se está examinando la violencia del juego, debido a sus consecuencias para el cerebro y la salud general en el largo plazo. Un estudio publicado por la revista médica JAMA el pasado mes de julio reveló que el 99% de los cerebros estudiados de exjugadores de la NFL que donaron sus órganos para la investigación científica presentaron trauma severo. Por lo que “ya no es debatible si hay o no un problema en el fútbol americano. Es un problema”, dijo en su momento la coautora de la investigación.

Esos cerebros no solo presentaron trauma severo, sino específicamente Encefalopatía Traumática Crónica (CTE por sus siglas en inglés), un síndrome degenerativo del tejido cerebral que puede presentarse incluso años después de la exposición a los golpes, cuyos síntomas son la pérdida de memoria, confusión, alteración del juicio, paranoia, problemas de control de impulsos, agresividad, depresión y eventualmente demencia progresiva que pueden llevar a la muerte.

“No hay duda de que hay un problema en el fútbol americano. La gente que juega fútbol americano está en riesgo de contraer esta enfermedad”, dijo la doctora Ann McKee, directora del Centro de CTE de la Universidad de Boston y coautora del estudio reciente.

El mismo día de las declaraciones de Trump se conoció que Aaron Hernández, el exjugador de los Patriots de Nueva Inglaterra que se suicidó a los 27 años mientras cumplía una condena a cadena perpetua por asesinato en primer grado, también padecía de CTE cuando murió el pasado mes de abril. El análisis de su cerebro era particularmente llamativo. El abogado de la familia detalló “que presentaba el caso más severo de CTE nunca antes visto en una persona de su edad”.
A pesar de estos datos, Trump cree que sin choques lo suficientemente duros, el fútbol americano “se está arruinando”. Según él, lo que quieren hacer los jugadores es “dar golpes, dar golpes” y ahora no pueden hacerlo. Esta no es la primera vez que el presidente cuestiona que el juego ha perdido fuerza.

“Trump es aparentemente la única persona de Estados Unidos que quiere ver un fútbol aún más peligroso”, escribió el periodista Peter King en Sports Illustrated, en una pieza en la que explica cómo el deporte está bajo la lupa y se encuentra en un período de crisis, en que los padres de todo el país intentan entender si es seguro dejar que sus hijo practique el deporte. “La mayoría de la gente entiende por qué se están aumentando las penas y multas por golpes a receptores indefensos: se está haciendo para intentar salvar el juego.

Los esfuerzos por acabar con las contusiones demasiado fuertes no son solo de la NFL; también el fútbol universitario ha comenzado a expulsar jugadores por “atacar” a rivales indefensos.

El trauma y las consecuencias causadas por el constante contacto violento de jugadores de fútbol americano ha sido centro de la polémica por mucho tiempo y su impacto en EEUU es significativo si se parte del hecho de que ese deporte es uno de los más populares del país.

La existencia de CTE en atletas fue detectado por primera vez de forma sistemática por el médico forense Bennet Omalu de origen nigeriano, quien se enfrentó a la NFL luego de que esa liga intentó poner fin a su investigación que por primera vez encontró una clara conexión entre el síndrome y ese deporte, algo que solo había sido confirmado en el boxeo. Su trabajo fue llevado al cine con la cinta ‘Concussion’, protagonizada por la estrella de Hollywood Will Smith.

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