El bochorno boxístico de la pelea de Canelo y Chávez Jr.


Una estafa total al público boxístico.

El bochorno boxístico de la pelea de Canelo y Chávez Jr.
Se robó el cheque, es el sentir de la mayoría de los que vieron la desastrosa pelea por parte de Chávez.

Horas después de la patética batalla por “el orgullo mexicano” entre Saúl “Canelo” Álvarez y Julio César Chávez Junior, llegó el momento de analizar con frialdad la nueva decepción. Los temas a abordar son varios. El desempeño de los rivales de Canelo, el lugar que le corresponde en esa historia a Julio César Chávez Junior, el show del final de la cartelera con Canelo de traje presentando su próxima pelea, la confirmación de que efectivamente enfrentará a GGG en septiembre y la pregunta del millón: ¿qué Golovkin veremos ese día?

Las redes sociales en la madrugada del sábado para el domingo estuvieron más activas que nunca. Los memes le pusieron una nota de humor, pero no consiguieron ocultar el penoso sentimiento de decepción. Un sentimiento que se tradujo en críticas de todo tipo al desempeño de Chávez e incluso al propio Canelo, a los promotores y en resumen, al negocio del boxeo en general. La amargura de los fanáticos no es nueva tras una nueva presentación de Canelo. Algo que nos lleva necesariamente a dividir por desempeño a los rivales que ha enfrentado para que, quizás, esa radiografía nos ilumine el entendimiento.


El clan Chávez, unos bocones de poca monta, muy simpáticos, sin vicios y de vida ejemplar. Mucho rosario y religión, pero asquerosa actitud ante la vida.

LAS LISTAS DE CANELO

La historia de Canelo se puede dividir en tres tipos de oponentes. Los que subieron a pelear dignamente (Miguel Angel Cotto y Floyd Mayweather), los “cuarentones” a un paso del retiro (Carlos Baldomir, Shane Mosley, Gianluca Branco, Lovemore Ndou, etc), los que subieron de divisiones menores ( Josesito López, Amir Khan, Matthew Hatton, etc) y el grupo mayoritario: “los que no dieron la talla”. Entre estos últimos aparecen nombres respetados como los de Erislandy Lara, Austin Trout, Kermith Cintrón, James Kirkland, o Alfredo Angulo entre otros. De Kirkland en mi columna de análisis, encabecé la nota con un “Fácil para Canelo, Kirkland un bulto” mientras que tras el combate contra Angulo se repite lo fácil, titulé: “Demasiado fácil para Canelo”. Ahora, el “Hijo de la Leyenda” es el más nuevo integrante de esa nómina. En el título de la batalla presenciada anoche, en mi apreciación personal, escribí que “Chávez Jr. fue un fiasco” y cambié “fácil por excelente” en la primera definición sobre Canelo.

Chávez, bocón como su padre, gritó y ofendió mucho antes de la pelea, y en la misma se mostró como un cobarde. Tiene las huellas de su cobardía en el rostro.

Al menos se debieron guardar las formas. Al menos, debieron cerrar el evento y permitir que el fanático pudiera digerir el pésimo plato que le sirvieron antes de iniciar la próxima cartelera. Desde lo comercial fue una jugada magistral, desde lo deportivo resultó lamentable. Como si se tratara de que la gente se olvidara rápida del bochornoso show boxístico al que terminaba de asistir. Hay que decirlo.

Porque, también hay que decirlo, el desempeño de Julio César Chávez Jr. necesariamente nos lleva a realizarnos una pregunta que acompañará como una sombra las especulaciones previas a la pelea Canelo-GGG. ¿Cuál Golovkin veremos el 16 de septiembre? ¿El mismo que sube a terminar con sus rivales a fuerza de madrazos y boxeo implacable o veremos una mala copia de los Chávez, los Kirkland o los Angulo? ¿En qué lista colocaremos después al mejor Libra por Libra del planeta?

Con peleas como esta el boxeo pierde credibilidad, la comercialización por encima de la competencia.

En los próximos meses se escribirá mucho sobre esa pelea. Todos vamos a especular desde lo boxístico y estableceremos los códigos posibles del resultado posible. Las estrategias, el peso, lo que hayan escrito en las cláusulas del contrato y su incidencia. Imaginaremos la batalla y la forma de golpeo. Escucharemos las bravatas de Canelo y las respuestas sobrias del kazajo. Todo en bien de calentar una pelea que viene caliente desde el mismo momento en que el tapatío renunció a su título mediano para no enfrentarlo en el 2016. Todo eso quedará atrás y el entusiasmo de los fanáticos hará el resto.

Hay mucho tiempo para escribir esa historia previa y ya vimos que en este deporte el peor deporte es imaginar lo que podría suceder en una pelea donde hay tanto dinero en juego. No creo que hoy sea el momento de realizar adivinanzas. No obstante, me permitiré hoy mismo escribir la primera de las muchas claves que deberá cumplir Gennady Golovkin si realmente quiere ganar esa pelea. “No olvidarse de boxear”. Esa es su primera clave, pero no me animo a vaticinar que efectivamente la cumpla.

Existe la probabilidad de que la nueva y tan anunciada pelea sea otro fiasco.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *