Un asesor de Trump llamado a declarar por el Fiscal especial entra en pánico


Un asesor de Trump pierde los papeles en televisión y dice estar dispuesto a ir a la cárcel antes que declarar en el ‘Rusiagate’

EEUU ha vuelto a situarse entre el drama político y el vodevil. Esta vez, con la ‘trama rusa’ de fondo. El protagonista es el ex asesor de la campaña de Donald Trump Sam Nunberg, que ha llevado a cabo todo un recital en los medios de comunicación estadounidenses que podría resumirse en una sola frase: qué no hacer cuando la Justicia le llama a uno a declarar. Los motivos del espectáculo no se conocen, y es imposible saber qué estrategia – salvo la kamikaze – está tras la actitud de Nunberg.

Pero según la cadena de televisión CNN, la ingesta masiva de alcohol podría haber tenido algo – o mucho – que ver en esta peculiarísima ofensiva de relaciones públicas. Todo empezó con una orden de Robert Mueller, el fiscal especial que investiga el ‘Rusiagate’ – la presunta interferencia rusa en las elecciones de 2016 en favor de Donald Trump – para que Nunberg declare ante un gran jurado que está examinando el caso. En lo que el diario The Washington Post ha calificado de “un destacable acto de rebelión”, el ex asesor de Trump se ha pasado la tarde y la noche de Washington yendo por los periódicos y las televisiones del país declarando que no va a obedecer la orden, y que si Mueller quiere, “que me detenga”.


Claro que, por otra parte, es lo que le puede suceder en el caso de que persista en esa actitud. Pero no han acabado ahí los titulares generados por Nunberg. En su primera performance, en la cadena de noticias demócrata MSNBC, a la que llamó por teléfono, Nunberg se arrancó soltando que él no iba a declarar, y que tampoco va a obedecer la orden de Mueller de entregarle todos los emails que ha intercambiado desde 2015 con una serie de asesores de la máxima confianza de Trump, entre ellos Steven Bannon (su cerebro electoral, con el que ahora el presidente no se habla), David Manafort (su asesor electoral antes de Bannon, ahora procesado por Mueller), Corey Lewandowski (el asesore electoral anterior a Manafort), Hope Hicks (su ex jefa de comunicaciones, con la que Lewandowski mantuvo una relación extramatrimonial durante la campaña).


Nunberg justificó su negativa en dos argumentos. Uno, que Mueller ya tiene esos emails (lo que parece seguro en el caso de varios de los personajes citados más arriba). Otro, que no le da la gana, lisa y llanamente. “No voy a pasar 80 horas buscando mis emails con Bannon y Stone y entregándolos”, dijo al diario The Washington Post, antes de añadir cómo y por qué ganó Trump las elecciones: “Donald Trump ganó esta elección él solo. Perdió el culo haciendo campaña. Y no hay nadie que le odie más que yo”.


El ex asesor de Donald Trump continuó su odisea por otros medios de comunicación: CNN (dos veces), Associated Press, y hasta la cadena local neoyorkina NY1, aunque no cumplió su promesa de ir a la cadena de información financiera Bloomberg y romper en directo la citación de Mueller. En cada uno de esos medios fue soltando frases para la Historia: Trump es “tonto”, pero “no hubo colusión con los rusos, porque Putin es demasiado listo como para realizar colusión con Trump”.
También declaró que “puede que Mueller haya descubierto que Trump hizo algo durante la campaña”.La Casa Blanca trató de distanciarse de Nunberg, que respondió a esa actitud calificando a la portavoz del presidente, Sarah Huckabee Sanders, de “cerda gorda”, que, además “no es atractiva”. A primera hora de la noche, sin embargo, Nunberg estaba dando marcha atrás, y declarando que “probablemente colaboraré” con Mueller. La resaca que le espera al ex asesor de Trump va a ser de órdago.

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