¿Pueden los ataques aéreos en Siria volverse en contra de EE.UU.?

A los rebeldes sirios se les pidió que usaran sus armas contra los combatientes de EI.

Con una rodilla en tierra y un ojo puesto en un tanque de las fuerzas armadas sirias que se ve en la distancia, un soldado rebelde abre fuego.

Lanza misiles teledirigidos de alta tecnología que se retuercen y giran por el aire hasta llegar a su objetivo.

Se trata de uno de los modelos del más de centenar de armas antitanque de fabricación estadounidense que les fueron entregados a un selecto grupo de rebeldes sirios a principios de este año.

Aunque están fabricados en Estados Unidos, hay grandes indicios de que fueron suministrados por un tercer país en el Golfo y distribuidos bajo la tutela de los Amigos de Siria, el grupo de naciones que se opone al presidente Bashar al Asad, que incluye a EE.UU., Reino Unido y Arabia Saudita.

Cuando el grupo autodenominado Estado Islámico comenzó a avanzar en Irak y Siria este año, se instó a estos grupos rebeldes a que usasen sus armas contra los militantes yihadistas.

De hecho, cuando el presidente Barack Obama dijo en una entrevista el mes pasado que “las botas en el terreno tienen que ser sirias”, se refería precisamente a estos combatientes.

EE.UU. ha prometido mucho más apoyo en su compromiso de “degradar y destruir” a Estado Islámico.

En su intervención el mes pasado en la Asamblea General de la ONU el presidente Obama dijo que su país estaba “entrenando y equipando a la oposición siria para que sean el contrapeso de los terroristas y la brutalidad del régimen de Al Asad”.

Tensiones

Pero una serie de grupos armados, a quien EE.UU. dio el visto bueno para que les ayuden a luchar contra los militantes, asegura que el apoyo que se les ha dado no es suficiente.

La división 13 es una de las facciones rebeldes más moderadas que han sido apoyadas por EE.UU.

Y cada vez hay más advertencias de que la coalición internacional está sufriendo un revés en su campaña de bombardeos en Siria.

En las últimas semanas, aviones estadounidenses y árabes han hecho misiones regulares sobre Siria en búsqueda de objetivos y tratando de destruir las bases militantes y sitios de almacenamiento de armas.

Pero la estrategia de tierra está empezando a esbozarse y ya se han producido tensiones entre los nuevos aliados desde que comenzaron los ataques aéreos.

Apoyo

Según se ha sabido, cuando los aviones de la coalición lanzaron su misión en Siria el 23 de septiembre, nadie creyó conveniente decirle a los nuevos aliados del presidente Obama en el terreno.

¿Se pueden volver los ataques aéreos en contra de Occidente?

El gobierno estadounidense afirma estar entrenando y equipando a la oposición, pero la vista desde el terreno es que es muy poco y demasiado tarde.

El comandante Ahmed Al Saud, que lidera la División 13, uno de los grupos rebeldes más moderados que han sido respaldados por Estados Unidos, asegura que sólo ha llegado una fracción del apoyo y las armas prometidas.

“No se puede ganar una guerra sólo desde el aire. Hace falta luchar en el terreno”, sostiene. “Esto requiere de apoyo. Si no lo tenemos, entonces no podemos luchar desde dentro”.

Por el contrario, los combatientes de Estado Islámico no tienen los mismos problemas de abastecimiento. Uno de los videos que grabaron la semana pasada muestra cómo grupos de combatientes avanzan en el desierto y abren fuego contra un pueblo kurdo.

Promesas incumplidas

Los rebeldes sirios tuvieron éxito al obligar a los militantes de EI a retirarse a su bastión de al-Raqqa a principios de año en un poco común momento de unidad.

Pero después de sus éxitos en Irak, los yihadistas resurgieron mejor armados y financiados que sus enemigos y desde entonces los han hecho retroceder.

Los informes de muertes de civiles de los ataques aéreos liderados por EE.UU. han generado protestas.

Oficiales estadounidenses se han reunido con combatientes rebeldes turcos para tratar de detener la marcha de Estado Islámico.

La oposición siria tiene claro cómo debe hacerse esto: no dar formación a largo plazo en Arabia Saudita, sino suministros inmediatos y apoyo.

Están frustrados por lo que dicen son promesas de armas que no llegan.

Y tanto ellos como sus partidarios están enfadados porque dicen que los ataques aéreos de la coalición no les están ayudando a proteger a los civiles de los ataques del gobierno.

“Hay mucha preocupación”, dice Adam Kinzinger, un congresista estadounidense que se ha reunido con comandantes rebeldes en Turquía para tratar de lograr una mejor coordinación entre diferentes brigadas.

“Claro, (EI) es su enemigo y lo quieren aplastar, pero, para ellos, su mayor enemigo es Al Asad”, explica.

“No ha habido mucha comunicación entre nuestros ataques aéreos y las posiciones donde ellos están sobre el terreno… Y estos ataques (de Occidente) les sorprenden casi tanto como a EI”.

Riesgo de la alienación

Además, han empezado a surgir protestas en las zonas controladas por los rebeldes, en parte impulsadas por la ira de los ataques de la coalición a grupos distintos a Estado Islámico que gozan de apoyo local, incluyendo la afiliada de al-Qaeda, Frente al-Nusra.

Los ataques aéreos han generado ira de la población en algunas zonas.

Los informes de muertes de civiles también han sacado a la gente a las calles.

EE.UU. lo ha negado, pero lo que realmente importa es cómo se ven las cosas desde el terreno.

Y lo que la población percibe tiene a algunos comandantes locales preocupados.

El comandante Tayseer Darwish es miembro de una sala de operaciones secretas a cargo del grupo Amigos de Siria y los combatientes rebeldes.

Como otros líderes opositores, teme que su base de apoyo no sólo podría menguar, sino también convertirse en hostil debido a su cooperación con Occidente.

EE.UU. cree que EI tiene unos 31.000 combatientes entre Siria e Irak.

“El apoyo de la población se verá seriamente dañado cuando vean que Occidente y los Amigos de Siria van en una dirección diferente a la de la revolución”, afirma. “Esto es lo que no queremos perder”.

Mientras el mundo se centra en Estado Islámico, sus horripilantes decapitaciones y la campaña aérea de la coalición, la guerra civil en Siria desgraciadamente sigue adelante.

Horribles ataques matan y mutilan cada día a muchas más personas que los militantes yihadistas.

Y por eso hay ira sobre el terreno. Peses a que los aviones de la coalición están en los cielos, la gente se siente sólo un poco más segura que antes.

Sin una estrategia integral en tierra, existe el riesgo de que EE.UU. ponga en su contra a quienes debería estar ganándose.

Y, por otra parte, existe el riesgo de que las amenazas a Occidente crezcan como consecuencia de sus estrategias actuales en Siria.

Los rebeldes sirios dicen que los ataques están afectando a la población civil.

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