Nuevo escándalo de la trama rusa, ahora es el hijo mayor de Trump


La senadora Susan Collins.

Congresistas y senadores piden interrogar al hijo de Trump sobre su reunión con la abogada rusa
La Casa Blanca defiende el encuentro como “una operación estándar de la campaña electoral”

El nuevo episodio que alimenta la trama rusa ha creado una reacción ya habitual en Washington. Tras conocerse que el hijo mayor de Donald Trump se reunió con una abogada rusa bajo la promesa de recibir información negativa de la rival demócrata Hillary Clinton, la Casa Blanca se defiende y los legisladores presionan.

El vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, Mark Warner, afirmó ante los medios que le parecía “extraordinario” que el hijo del presidente o Jared Kushner —que también participó en la cita con NataliaVeselnitskaya— no hubieran informado del encuentro. “Por supuesto” que queremos hablar con ellos, dijo en referenciaal grupo de senadores que forman el comité, encargado de investigar la posible coordinación entre el equipo Trump y elKremlin.

La senadora republicana Susan Collins, que también forma parte de ese comité, también solicitó este lunes unacomparecencia del hijo del presidente por la reunión. Según ha admitido el propio Trump Jr., él y otros dos asesoresdel ahora presidente mantuvieron un encuentro con esta abogada rusa en la Torre Trump cinco meses antes de laselecciones.

Tiene cara de ser una persona muy inteligente, me recuerda a Butthead.

“Nuestro comité de inteligencia debe entrevistarle a él y a los demás que asistieron a la reunión. Sospecho que el fiscal especial también lo querrá (entrevistar)”, dijo Collins en referencia al grupo independiente de fiscalesliderados por Bob Mueller que asimismo investigan la interferencia rusa en las elecciones. Otros dos senadores, eldemócrata Joe Manchin y el republicano James Lankford, se sumaron a la petición de más información sobre Trump Jr.”Todo el comité quiere saber más”, dijo Manchin.

En Twitter, Trump Jr. afirmó que “estaría encantado de trabajar con el Comité para aportar lo que sabe”.

Adam Schiff, el congresista demócrata que lidera el Comité de Inteligencia la Cámara de Representantes —también encargado de investigar la posible colaboración entre el equipo Trump y Rusia— ha dicho que quiere interrogar a “todos los que estuvieran en esa reunión”. “No había motivo para que un activista del gobierno ruso se reuniera con Paul Manafort o el Sr. Kushner o el hijo del presidente si no era sobre la campaña y la política hacia Rusia”, añadió.

Un abogado de la Oficina de Ética de la Casa Blanca de George W. Bush calificó la reunión como un acto que se acercaba a la traición. “Fue un esfuerzo por conseguir material de la oposición de parte de los rusos, de quienes se sabía que realizan espionaje en EE UU, durante una campaña electoral estadounidense”, zanjó Richard Painter. “Es inaceptable”.

Por su parte, la Casa Blanca defendió las acciones del joven Trump. Kellyanne Conway, asesora del presidente, justificó la cita como “una operación estándar en los procedimientos de la campaña electoral”. “Enfoquémonos en lo que no ocurrió en la reunión. No se proporcionó información que fuera útil. No se tomó ninguna acción. Nada”, afirmó Conway. El jefe de gabinete de Trump, Reince Priebus, trató de diluir las críticas sobre la reunión alegando, sin evidencia, que el encuentro fue propuesto al hijo de Trump por un lobby asociado a los demócratas. La fuente de esa
teoría es una publicación online aliada de la derecha radical estadounidense.

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