Los ataques occidentales a Siria no fueron efectivos

El régimen de El Asad encaja el golpe sin mostrar debilidad
Las defensas antiaéreas interceptaron siete de cada diez misiles lanzados por EE UU y sus aliados, según Rusia

El régimen sirio intentó emerger incólume de la lluvia de misiles que golpeó en la madrugada del sábado sus instalaciones de armas químicas. Mientras grupos de soldados y civiles se concentraban en la plaza de los Omeyas de Damasco en apoyo del presidente Bachar el Asad, el Ejército confirmaba la destrucción de un centro de investigación de armamento en la capital y de dos arsenales en Homs (centro del país). El mensaje gubernamental consistió en aparentar normalidad tras el ataque coordinado de tres potencias occidentales.

Los medios oficiales, con la agencia de noticias SANA y la televisión estatal a la cabeza, destacaron que la capacidad militar de Siria seguía intacta y alabaron la respuesta de sus sistemas defensivos aéreos. Sus aliados rusos midieron el acierto de las baterías antiaéreas sirias: interceptaron 71 misiles de crucero de los 103 disparados por Estados Unidos, Francia y Reino Unido. El Pentágono replicó más tarde que los Tomahawk no se desviaron de sus objetivos.

Entre el eco de la disputa entre partes de guerra que sucede a las batallas, las declaraciones gubernamentales en Damasco coincidían en remachar “la flagrante violación del derecho internacional” que representaba el ataque a tres bandas. El Asad sostuvo además que “la agresión solo había contribuido a reforzar la determinación de aplastar a los terroristas”, como el presidente denominada a opositores y rebeldes en general.

Los medios oficiales sirios solo dieron cuenta de daños materiales en los ataques en la capital y de tres civiles heridos en Homs, precisamente por un misil enemigo derribado por las defensas antiaéreas.

Todos los objetivos bombardeados eran instalaciones del estratégico Centro de Estudios y de Investigaciones Científicas, el laboratorio de armamento del régimen sospechoso de producir y almacenar armas prohibidas. Así lo constató el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG que dispone de una red de informadores que tratan de documentar una versión independiente del conflicto.

El centro de investigación bombardeado se halla en el distrito de Barzeh, en la periferia del noreste de Damasco, y los dos arsenales de armamento químico se sitúan en los alrededores de Homs. Bases militares colindantes del Ejército y de la Guardia Republicana recibieron también el impacto de misiles de crucero.

Las fuerzas sirias no se vieron sorprendidas por el bombardeo. Se encontraban en estado de máxima alerta desde el jueves y habían evacuado ya sus principales cuarteles. Aviones y equipos militares fueron trasladados a zonas seguras, esto es, a recintos controlados por las tropas de Rusia. Las instalaciones militares rusas en Tartus (base naval) y Hamenim (aérea) en la costa de la provincia de Latakia Siria no se vieron afectadas por el ataque, según reconocieron las autoridadescastrenses en Moscú.

La intervención de EE UU y sus aliados se produjo horas antes del inicio de la investigación del ataque con armas químicas de Duma, denunciado hace una semana y que ha dado pie precisamente a la última represalia internacional. Un grupo de inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) tenía previsto dirigirse ayer a esa ciudad de la periferia de Damasco, donde equipos de rescate y sanitarios vinculados a la oposición denunciaron que un bombardeo con gas letal causó al menos 40 muertos y centenares de intoxicados el pasado día 7.

“Los países agresores se han anticipado al inicio de la misión del equipo de investigación internacional en Guta Oriental con el objetivo de disimular sus mentiras”, rezaba un comunicado difundido por la agencia SANA. El régimen y sus aliados sostienen que el ataque químico de Duma fue un “montaje” de los grupos rebeldes, que se encontraban hace una semana asediados en la ciudad y que han sido finalmente evacuados tras un pacto de rendición.

Investigación internacional
Los inspectores de la OPAQ tienen previsto mantener su misión en Duma, siempre y cuando las condiciones de seguridad lo permitan. Las tropas sirias y sus aliados controlaron ya toda la antigua comarca insurgente de Guta Oriental, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La televisión estatal siria difundió ayer imágenes que mostraban la entrada del Ejército en el último bastión de la oposición en la provincia de Damasco.

Más de 1.900 sirios (centenares de ellos en un ataque registrado en Guta Oriental en 2013) han perdido la vida a causa de las armas químicas en siete años de guerra civil. Las hostilidades se han cobrado cerca de medio millón de muertos y han forzado el desplazamiento de sus hogares de la mitad de los 22 millones de habitantes del país árabe.

Así ha sido el bombardeo.
Naciones Unidas obligó hace cinco años al régimen a entregar todo su arsenal químico para su destrucción controlada.
Pero hace un año, más de 80 civiles murieron en un bombardeo químico en la ciudad rebelde de Jan Sheijún, en el norte de Siria. EE UU atacó entonces en solitario un aeropuerto militar del régimen como represalia,

En Israel, país que había condenado el ataque químico de la semana pasada, el primer ministro Benjamín Netanyahu expresó ayer su “apoyo total” al bombardeo encabezado por EE UU. Su Gobierno fue informado con antelación de la operación de castigo.

Reacciones regionales
Turquía ha acogido con evidente satisfacción el ataque pues ha cumplido con las condiciones que más le benefician: un golpe a Asad, contundente pero alejado de una escalada bélica que pudiera poner en peligro sus intereses en Siria. “Resultaba impensable que quedase sin respuesta el ataque químico del 7 de abril en Duma, ejecutado según creemos por el régimen sirio”, afirmó en un comunicado el portavoz de la Presidencia de la República, Ibrahim Kalin. “Quienes perpetraron tan horrenda agresión deben pagar por sus actos. Instamos a la comunidad internacional a unirse para prevenir este tipo de ataques químicos”, dijo, y recordó que se trata de “violaciones de la legislación internacional y crímenes contra la humanidad”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turco, por su parte, calificó el lanzamiento de misiles contra Siria “una respuesta apropiada” al uso de armas químicas, ya que en los últimos días el presidente Recep Tayyip Erdogan y la diplomacia turca habían mantenido conversaciones a varias bandas para evitar una confrontación directa entre EE UU y Rusia, si bien castigando al Gobierno de Bachar El Asad por su comportamiento. Ankara se halla en una posición delicada pues, si bien es enemiga del régimen sirio, coopera con sus principales valedores, Rusia e Irán. Y aunque es miembro de la OTAN, en los últimos años se ha alejado de Estados Unidos hasta llegar casi al punto de la confrontación debido al apoyo que brinda Washington a las milicias kurdo-sirias, consideradas terroristas por los turcos, informa Andrés Mourenza.

IEl partido-milicia chií libanés Hizbulá, aliado del Gobierno de Damasco, ha afirmado que la “guerra lanzada por EEUU contra Siria” en alusión a los bombardeos lanzados por EE UU y sus aliados “no logrará sus objetivos”, informa Efe.

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