Lo que le espera a John Kelly

John Kelly, bajo la lupa
Hay mucho que decir sobre el nuevo jefe de personal de la Casa Blanca.

Washington. El primer paso de John F. Kelly como jefe de ­Personal de la Casa Blanca fue despedir al director de Comunicaciones, Anthony Scaramucci, lo que validó la decisión del presidente Donald­ Trump de elevarlo de puesto. El general de marines jubilado, de 67 años, demostró que no es ningún tonto y el macho alfa en la­ ­Oficina Oval seguramente apreció la temprana demostración de fuerza.

“La voluntad de Trump de despedir a Scaramucci, a quien contrató hace sólo 10 días, fue vista por muchos como una indicación de que está ansioso por imponer el orden y está dando a Kelly las herramientas para hacerlo”, reportaron Abby Phillip, John Wagner y Damian Paletta. “Eliminarlo del puesto es parte de un esfuerzo por cambiar la cultura de la Casa Blanca”.

Tiene sentido que el despido de alguien tan colorido como The Mooch (Scaramucci) por parte de Kelly obtuviera tanta atención, pero otros tres movimientos brindan una imagen más clara del tipo de jefe será:

1.

“Un indicio de la potencial influencia de Kelly en Trump surgió hace dos semanas, en ­Aspen, Colorado, cuando ­Kelly hizo una sorprendente revelación”, escribe Ryan Lizza en The New ­Yorker. “De acuerdo con varias fuentes que asistieron a una reunión privada que incluyó a algunos de los funcionarios más antiguos de la nación y antiguos funcionarios de seguridad nacional, (…) Kelly explicó que había pasado mucho tiempo hablando sobre el tema con Trump, y creía que había convencido al presidente de que en realidad no necesitaba construir un muro físico (…) Kelly parecía estar sugiriendo que él era una de las pocas personas que podrían ser capaces de domar a Trump y conseguir que retrocediera en algunas de sus ideas políticas más caricaturescas”.

2

Kelly estaba tan molesto con la forma en que Trump manejó el despido del director del FBI, James Comey, que llamó a este último para decir que estaba considerando renunciar, informó la CNN: “Comey, que tomó la llamada de Kelly mientras viajaba de Los Ángeles a Washington, respondió diciéndole que no renuncie (…) Dos fuentes dijeron que Comey y Kelly no eran amigos cercanos, sino que tenían una relación profesional y un profundo respeto mutuo”, dijo una de las fuentes.

3

Kelly ya está haciendo propuestas a los demócratas, según el Daily Beast: “Incluso antes de que formalmente comenzara en su puesto, Kelly estaba alcanzando a los demócratas del Capitolio con la esperanza de recuperar capital político antes de, lo que se espera, sea una pelea por la reforma tributaria y otras prioridades de la administración. ‘La reforma tributaria va a ser una carga pesada’, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca, no hay razón para anular o alienar a (los demócratas) más de lo que ya lo hemos hecho”.

Entender el mundo desde los ojos de Kelly

El nuevo jefe de Gabinete dio una fascinante entrevista el pasado mes de julio a Molly O’Toole, de la Foreign­ Policy, en la que denunció “la fosa de la política interna”. En un momento en que Michael Flynn fue mencionado como posible compañero de campaña de Trump, el general advirtió: “Para unirse a la lucha política, no creo que convenza a nadie”, dijo. “Simplemente se convierte en un punto de conversación en la CNN”.

Él dijo que Clinton y Trump “no son serios todavía y hablan sólo con generalidades cuando se trata de temas complejos que van desde la lucha contra el Estado Islámico hasta el manejo de la crisis de refugiados sirios. Las campañas “no reflejan la realidad”. Kelly dijo que estaría dispuesto a servir tanto a Trump como a Clinton si llegaran a la Casa Blanca, pero tampoco endosó a ninguno de los dos: “Quienquiera que gane”, agregó, “necesitará desesperadamente consejo militar y de política exterior, porque el mundo que hay allá afuera está cada vez más loco”.

El general retirado dijo que la lucha estatal antiislámica continuará mucho después de que ­Obama —y probablemente su sucesor— abandonen el cargo, una triste realidad que ni Clinton ni Trump están dispuestos a discutir abiertamente. “No se va a ganar esta guerra lanzando bombas sobre estas personas”, dijo, y agregó que ninguno de los candidatos presidenciales estaba dispuesto a reconocer que la sostenida “victoria” prometida requeriría un gran número de tropas estadounidenses y de la coalición desplegadas en Irak durante décadas.

Hablándole al poder con la verdad

El consultor republicano, Blain Rethmeier, recuerda una cita de Kelly durante su audiencia de confirmación para dirigir el ­Departamento de Seguridad ­Nacional: “Nunca he tenido problemas para hablar con la verdad frente al poder y creo firmemente que los que están en el poder merecen todo el candor y mi honesta evaluación y recomendaciones”.

“Como exjefe de Personal de la Casa Blanca, el mejor consejo que podría haberle dado (a ­Kelly) ha sido superado por los eventos: No acepte el trabajo”, dice ­John Podesta­, que ocupó altos puestos en las administraciones de Bill Clinton y Barack Obama. “Kelly, que ha prestado un servicio extraordinario y sacrificado a la nación, acaba de firmar lo que realmente puede ser una misión imposible. Para tener alguna posibilidad de éxito, tendrá que cumplir tres tareas extraordinarias, todo en desacuerdo con el presidente Trump.

Primero, la disciplina. La segunda tarea de Kelly será restablecer la dirección estratégica del proceso de toma de decisiones azarosas de Trump. La tercera tarea podría ser la más difícil, ya que tiene que proteger la integridad e independencia del Departamento de Justicia y la investigación del abogado especial Robert S. Mueller III sobre la interferencia constante entre el presidente y la Casa Blanca.

“La verdad es que el presidente necesita a Kelly más de lo que Kelly lo necesita a él”, sostiene Podesta­, quien fue presidente de la campaña de Hillary Clinton en el 2016. “Trump simplemente no puede permitir que Kelly se vaya sin que esto tenga consecuencias desastrosas y el nuevo jefe de personal debería usar ese poder para restaurar la disciplina y la dignidad en una Casa Blanca que tanto las necesita”.

Más sobre la caída de The Mooch

El columnista del Washington Post, Dana Milbank, describe el despido de Scaramucci como una “caída de proporciones bíblicas”. El día en que fue contratado, dijo que Priebus era como un hermano para él. Luego aclaró que podrían ser más parecidos a los hermanos Caín y Abel. “El recuento de Scaramucci sobre el Génesis tuvo un giro: era un suicidio/asesinato”, escribe Dana. “El Abel de Priebus fue de hecho asesinado por el Caín de Scaramucci (…) pero Caín tuvo el mismo destino el lunes por la tarde (…) Se suponía oficialmente que no comenzaría sino hasta el 15 de
agosto, así que su mandato, técnicamente, fue de menos 16 días”.

La permanencia de The Mooch fue un torbellino tal, que es tentador describirlo como los 10 días que cambiaron el mundo, pero The Mooch no cambió nada en absoluto.

“Con el beneficio de unos pocos días más, ahora está claro que la mejor analogía no proviene de la Biblia sino de la Antígona de Sófocles y de los casos de Etéocles y Polinices, fratricidas mutuos, muertos en el campo de batalla de una guerra civil”, escribe David A. Graham en The Atlantic.

Fun fact: Scaramucci no es en realidad el director de Comunicaciones de la Casa Blanca con menos días en el puesto. En 1987, el director de Comunicaciones de Ronald Reagan, John O. Koehler, ofreció su renuncia seis días después de comenzar su nuevo papel, debido a las revelaciones de que había sido un miembro de un grupo juvenil nazi cuando era niño, escribe Alex Horton en ­The Washington Post.

Insulto al hombre caído: ­Scaramucci aparece como fallecido en un nuevo directorio de exalumnos de la Harvard Law School, que llegó a los buzones de sus destinatarios la semana pasada. “Un asterisco del nombre del graduado de 1989 indica que fue reportado como muerto desde el último directorio, que fue publicado en el 2011”, dice Emily Heil, una fuente confiable en The Washington Post.

Un general para tratar de domesticar el caos, empezando por el presidente.

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