Libia busca superar la anarquía con las primeras elecciones tras el derrocamiento de Kaddafi

Los partidos islamistas y sus rivales seculares celebraron hoy sus últimos actos de campaña en Trípoli antes de la veda electoral, que entra en vigor a la medianoche y que durará hasta el cierre de los comicios, en los que se elegirá un Parlamento interino que nombrará a un primer ministro.

Las elecciones son vistas como el primer paso significativo de Libia en su caótica ruta hacia un régimen más democrático luego de más de 40 años de gobierno de Kaddafi, que prohibió los partidos políticos y consideraba la democracia una forma de tiranía.

Aunque muchos libios esperan que la nación rica en petróleo, de 6 millones de habitantes, pueda prosperar y convertirse en un imán para las inversiones, un colapso de la autoridad tras la caída de Kaddafi dejó grandes retos por delante, y el país debe construir sus instituciones, incluyendo Justicia y Ejército, casi de cero.

Milicias rebeldes operan de manera independiente y controlan localidades enteras, y las crecientes rivalidades regionales o tribales degeneran en choques violentos con una frecuencia alarmante. Grupos de derechos humanos documentaron extendidas torturas y asesinatos de prisioneros en los últinos meses.

La creciente inseguridad quedó bien ejemplificada por una reciente toma del aeropuerto de Trípoli por parte de una milicia y por la detención de cuatro abogados de la Corte Penal Internacional (CPI) que habían ido a Libia a entrevistar al hijo de Kaddafi, Seif al-Islam, que está preso en espera de su juicio.

Hoy, una abogada australiana que integró el grupo que estuvo detenido tres semanas en Libia dijo que su cautiverio en manos de una milicia de la ciudad occidental de Zintan demuestra que Seif al-Islam no puede tener un juicio justo en el país norafricano.

En sus primeras declaraciones tras su liberación, la semana pasada, la abogada Melinda Taylor dijo que sus actividades en Libia fueron “coherentes con mis obligaciones legales” según las reglas de la CPI y rechazó la acusación del gobierno interino libio de que su grupo puso en riesgo la seguridad nacional.

“Es imposible que el señor Kaddafi sea juzgado de manera independiente e imparcial”, señaló, y reiteró el pedido de la CPI de entregarlo al tribunal de La Haya para que lo juzgue por los crímenes de guerra por los que lo acusa, informó la cadena CNN.

También hoy, grupos armados partidarios del federalismo en el oriente de Libia, que se autoproclamó autónomo en mayo pasado, paralizaron la producción de dos terminales petroleras en la localidad de Ras Lanuf, como parte de acciones de protesta contra las elecciones del sábado, informaron autoridades.

El supervisor de la mayor instalación petrolera en Ras Lanuf, Tumi Shakari, explicó que 15 hombres armados les pidieron “en una forma pacífica y amigable” detener las operaciones por 48 horas para boicotear la votación de mañana ya que consideran que su región no tendrán suficiente representación en el Parlamento.

Funcionarios de compañías petroleras aseguraron que hombres a bordo de vehículos blindados cargados con ametralladoras antiaéreas también urgieron a detener las actividades de generación y embarque de crudo en Haruj y Brega, afectando a compañías que exportan a Europa.

Datos oficiales refieren que Libia tiene una producción de petróleo de 1,55 millones de barriles por día, acercándose a los niveles previos a la revuelta opositora con apoyo de la OTAN del año pasado.

La nueva Asamblea Nacional, de 200 bancas, nombrará un nuevo gobierno provisional que durará hasta la redacción de una Constitución que deberá ser ratificada por referendo. Luego, están previstas nuevas elecciones legislativas en 2013.

Se suponía que la Asamblea iba a designar el panel que debe redactar la Constitución, pero el gobernante Consejo Nacional de Transición (CNT) decretó ayer que los miembros de esa comisión serán elegidos por votación popular, en un guiño a los sectores federalistas que se sienten marginados por Trípoli.

La votación también será una prueba de fuerza para los partidos islamistas, que estuvieron a la cabeza de la revuelta contra Kaddafi y que han ganado influencia en otros países luego del derrocamiento del ex líder. Estos grupos van desde los moderados Hermanos Musulmanes a grupos radicales salafistas y jihadistas.

Abundante en recursos financieros, la agrupación de los Hermanos Musulmanes, llamado Partido de la Justicia y de la Construcción (PJC), llevó adelante la campaña mejor organziada y más visible, con una gran movilización de hombres y mujeres jóvenes que salieron a buscar el voto y a presentar candidatos casa por casa.

Otros tres partidos también parecen encaminados a ganar una porción significativa de las bancas, entre ellos la secular Alianza de Fuerzas Nacionales, del ex premier del CNT Mahmoud Jibirl, el partido islamista Al Watan y el Frente Nacional, uno de los grupos políticos más antiguos de Libia.

La organización Amnistía Internacional urgió ayer al nuevo gobierno que surja de las elecciones a trabajar para restablecer el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos.

“Es profundamente lamentable que, luego de tantos meses, las autoridades hayan incumplido tan groseramente su compromiso de romper la estrangulación de la seguridad por parte de las milicias, con dramáticas consecuencias para las personas que sufren sus acciones”, dijo Amnistía en un informe.

Télam

Comenta sobre esta noticia

© 2011 Powered By Wordpress, Goodnews Theme By Momizat Team

Scroll to top