La maleta con ruedas cambió nuestros viajes


Inventos que cambiaron nuestras vacaciones: la maleta con ruedas
El prototipo llevaba cuatro ruedas de un mueble de oficina y una tira de cuero

Si las maletas no tuvieran ruedas, los paseos por los pasillos infinitos de los aeropuertos serían una pesadilla y los fisioterapeutas serían multimillonarios.

–Vuelvo hoy de Japón, llego a la T4 de Barajas a las 16:00.
–¿Me has traído algo?
–Sí, cinco contracturas.

Por suerte (para todos, menos para los fisiterapeutas), las maletas tienen ruedas desde hace casi medio siglo. Aunque hay patentes desde 1922, el primer modelo comercial fue creado por Bernard D. Sadow, ejecutivo en una empresa de maletas y abrigos estadounidense en 1970. Se le ocurrió, según explicó a The New York Times en 2010, coincidiendo con el 40 aniversario del invento, tras toparse con una cargadora (un vehículo para transportar objetos pesados) mientras él intentaba llevar dos pesadas maletas por el aeropuerto.

“Le dije a mi mujer: ¿Sabes? Eso es lo que necesitamos para el equipaje”, cuenta el inventor al diario estadounidense. Sadow cogió cuatro ruedas de un mueble de oficina, las fijó a la parte inferior de una maleta y le colocó una tira de cuero para poder tirar de ella. Estos son los dibujos del invento que acompañan a la patente:

“A menudo, un pasajero tiene que caminar distancias muy grandes mientras carga con su propio equipaje”, cuenta el inventor en el registro de patente. “El objeto de la presente invención es proporcionar un equipaje que se puede transportar utilizando el mínimo de tiempo y esfuerzo”.

Hoy en día cuesta imaginar que algo como la maleta con ruedas no existiera hasta 1970 pero, por aquel entonces, la idea no gustó demasiado. “La enseñé en cada grandes almacenes y departamento de ventas de Nueva York, y todos me decían que estaba loco”, cuenta Sadow en una entrevista a CNN. “Nadie iba a querer tirar de una maleta con ruedas”.

Finalmente, los grandes almacenes Macy’s compraron algunos ejemplares y, poco a poco, fueron ganando adeptos. Para el inventor, una de las causas por las que su ocurrencia tardó en cuajar era el machismo de los años 70. Según contaba a The New York Times, los responsables de muchos departamentos de ventas afirmaban que ningún hombre querría llevar una maleta con ruedas. Los primeros anuncios de este tipo de equipaje iban dirigidos a mujeres, como este de la marca Briggs & Riley


Anuncio de la marca de maletas Briggs & Riley del modelo de Sadow.
Con palo, mucho mejor

Hay muchos inventos que consisten en añadir un palo a algo que ya existía: el chupachups, la fregona, el pincho moruno… Las maletas no iban a ser menos. Robert W. Plath, piloto de avión de la compañía estadounidense Northwest Airlines, patentó en 1989 el bulto de equipaje que más solemos utilizar en los viajes: la maleta con ruedas y un mango de aluminio para sujetarla.

Este tipo de equipaje –conocido como trolley– mantiene la maleta en vertical (con su lado más largo hacia arriba) en vez de en horizontal, como hacía la de Sadow, e incorpora un mango retráctil, que puede recogerse cuando no sea necesario. Estos son los bocetos que aparecen en la patente de Plath:

Ilustraciones de la patente de la maleta con ruedas de Robert W. Plath. Haz clic en la imagen para ir al registro de la patente.
Este piloto, según explica The New York Times en su reportaje por el 40 aniversario de la maleta con ruedas, creó este modelo para él y sus compañeros de cabina, pero muchos pasajeros se interesaron por ella y decidió patentarla. En el registro de patente, explica que este tipo de maleta es más ergonómico y, gracias al mango retráctil, puede cumplir las restricciones de espacio para el equipaje de cabina. Un palo y unas ruedas han conseguido ahorrarte no solo una visita al fisioterapeuta, sino el cargo extra por tener que bajar la maleta a la bodega.

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