La desastrosa decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital

Trump reconocerá Jerusalén como la capital de Israel y sus socios árabes en Medio Oriente se alarman
La decisión oficial se dará a conocer este miércoles y marca un giro histórico en el papel mediador de EEUU entre
palestinos e israelíes. El rey Abdulá II de Jordania dijo que “la adopción de esta resolución tendrá serias
implicaciones para la seguridad y estabilidad en el Medio Oriente”.

El presidente Donald Trump informó a Israel y a varios líderes árabes en el Medio Oriente que planea reconocer a
Jerusalén como la capital de Israel, lo que acaba con décadas de una política exterior de mediación entre
israelíes y palestinos, donde estos últimos también consideran el este de la antigua ciudad como su capital.

Se cree que Trump hará el anuncio oficial este miércoles, dos días después que venciera el plazo para que su
gobierno decidiera si mantenía la sede de la embajada de EEUU en Israel en la ciudad de Tel Aviv.

El mandatario comunicó la decisión no solo al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sino al presidente de
la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, y al rey de Jordania, Abdulá II.

Como el traslado de la embajada de una ciudad a otra tiene consideraciones de seguridad y complejidad logística,
Estados Unidos mantendrá su sede diplomática en Tel Aviv por otros seis meses.


Las implicaciones de la decisión de Trump son, para muchos observadores, arriesgadas debido al malestar que esto
generará entre sus socios árabes e incluso europeos, dando un golpe adicional al estancado escenario de
negociaciones de paz entre palestinos e israelíes.

También se teme por el reinicio de la violencia en la región y la posibilidad de que se reavive el malestar
contra el papel de la diplomacia estadounidense en la búsqueda de una solución definitiva al conflicto
territorial palestino-israelí.

En un comunicado escrito, el rey Abdulá II de Jordania indicó que “la adopción de esta resolución tendrá serias
implicaciones para la seguridad y estabilidad en el Medio Oriente y minará los esfuerzos del gobierno
estadounidense para reactivar el proceso de paz y encenderá los sentimientos de musulmanes y cristianos”.


Jerusalén no solo es un centro histórico y religioso de trascendencia para los israelíes, que la reconocen como
su capital desde que la ocuparon en sus guerras con los países árabes. Es también considerada el corazón del
cristianismo y una ciudad santa para los musulmanes.

Los palestinos han insistido durante décadas que cualquier solución definitiva desde el punto de vista
territorial con los israelíes pasa por la declaración de Jerusalén Oriental como su capital. Justamente Jerusalén
Oriental fue ocupada por fuerzas israelíes durante la guerra árabe-israelí en 1967. El estatus permanente de la
ciudad como un todo fue pospuesta tras los Acuerdos de Oslo a pesar de que el gobierno israelí extendió las
fronteras municipales de la ciudad hacia zonas predominantemente árabes, con la consiguiente expulsión progresiva
de muchos de sus habitantes, mayoritariamente de origen palestino.

Trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén sería un reconocimiento oficial de que es la capital del estado de
Israel, echando por tierra años de mediación estadounidense en el conflicto árabe-israelí y arruinando cualquier
posibilidad de negociaciones futuras respecto a los asentamientos judíos en los territorios palestinos de
Cisjordania.

“Con una decisión así, Trump ganaría el apoyo de cierta parte de la población judía en Estados Unidos, pero hay
un grupo incluso más grande y progresista entre ellos, que lo vería como una movida populista y contraproducente
en pos de lograr la paz en Medio Oriente”, explicó el analista internacional Mark Jones, del Instituto Baker de
la Universidad de Rice cuando habló con Univision Noticias a mediados de este año sobre esta probable decisión de
Trump.

En la mayoría de los votos asociados con las disputas territoriales en Medio Oriente en las Naciones Unidas,
Estados Unidos está virtualmente solo en su respaldo a Israel. En general, los países apoyan que el estatus de
Jerusalén sea determinado a través de negociaciones como parte de un acuerdo amplio entre israelíes y palestinos
que aún luce lejos y ahora más remoto con la decisión del presidente Trump.


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