Guterres dice que el uso de armas nucleares es algo que no se debe tolerar ni como amenaza

Guterres: “La comunidad global está desintegrándose”
El secretario general de la ONU advierte de que el temor al peligro nuclear es el mayor desde la Guerra Fría y critica la política de puertas cerradas a la migración

António Guterres ha sido rotundo en su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas al exponer los males a los que se enfrenta la humanidad. El secretario general ha criticado este martes con dureza la política de puertas cerradas a migración y los refugiados, denunció la desigualdad social creciente, alertó de los miedos por un conflicto nuclear, de la amenaza del terrorismo, del reto de la innovación y de las consecuencias del cambio climático. En el trasfondo, mensajes también dirigidos a la Administración que preside Donald Trump.


El exprimer ministro portugués fue directo al grano nada más arrancar su intervención en el plenario al exponer los múltiples factores que están detrás de una fractura social creciente como consecuencia de un discurso político polarizado. “La confianza en y entre los países se está viendo lastrada por aquellos que demonizan y dividen”, denunció, “la economía global está cada vez más integrada, pero nuestro sentimiento de comunidad global está desintegrándose”.

Siete amenazas

Guterres estructuró su primer discurso al frente del organismo (tomó posesión del cargo en enero) utilizando como eje siete amenazas que ponen a prueba la humanidad. El problema más urgente es “el temor al peligro” nuclear, que dijo nunca estuvo tal alto desde la Guerra Fría. El uso de armas de destrucción masiva, dijo, es algo que no se debe tolerar ni como amenaza. Esa ansiedad, por eso, “no es abstracta”.

El secretario general emplazó a Corea del Norte a que cumpla por completo todas las resoluciones del Consejo de Seguridad y apeló a la unidad para presionar por una solución negociada a la crisis. El discurso de Guterres incluye un mensaje velado a Estados Unidos. “La retórica exaltada puede llevar a malos entendidos que pueden ser fatales”, reiteró, “no debemos deambular hacia la guerra”.

La segunda amenaza la plantea al terrorismo. “Hay que atacar las raíces de la radicalización”, dijo, citando la injusticia, el paro y el recelo de los jóvenes. De nuevo, otro mensaje velado a la administración de Donald Trump, favorable a la mano dura. “Cuando creamos que las violaciones de los derechos humanos y las libertades democráticas son necesarias para ganar esta batallas, perderemos la guerra”.

El tercer pilar de su discurso lo dedicó a los conflictos sin resolver y la violación sistemática de las leyes humanitarias. Citó expresamente el “vicioso ciclo de persecución, discriminación, radicalización y violencia” en Myanmar (antigua Birmania). “Las autoridades deben cesar las operaciones militares y permitir el acceso humanitario”, urgió, al tiempo que pidió que se reconozca el estatus legal de los rohingyas.

Guerras sin ganadores

La lista de “guerras que nadie gana”, como las define, es larga e incluyen Siria, Yemen, Sudán Sur, el Sahel, Afganistán y Oriente Medio. Estableció un vínculo la amenaza del terrorismo. “No podremos erradicarlo si no se resuelven estos conflictos que crean desorden entre los extremistas violentos”, advirtió. Sí se mostró confiado hacia la solución de la crisis en Libia, gracias a la mediación.

El cambio climático es el cuarto gran reto. “Millones de personas y billones en activos están a riesgo”, auguró, “el número de desastre naturales se multiplicó por cuatro desde 1970”. “Los científicos son claros”, defendió, “mantener el actual ritmo de emisiones es suicida”. Por eso urgió que se aplique los términos del acuerdo de París, “incluso
con más ambición si se puede”.

El quinto pilar lo centró en la desigualdad económica y social. El progreso tecnológico y la globalización aportaron beneficios claros, como la reducción de la pobreza extrema y el crecimiento de la clase media. “Pero este avance no es compartido igual por todos”, lamentó, “ocho hombres representan la riqueza de la mitad del conjunto de la humanidad”. La exclusión crea frustración e inestabilidad.

Innovación y migración

De ahí, el secretario general de la ONU pasó a lo que denominó “la cara oscura de la innovación”. La tecnología, dijo, está en el corazón del progreso humano. Pero en este punto puso el acento en el reto de la ciberseguridad, una nueva forma de guerra cada vez más real capaz de “perturbar” las relaciones o “destruir” sistemas. También citó los efectos de un desarrollo sin control de la inteligencia artificial.

El último en la lista de retos es el que más le duele personalmente: la hostilidad contra los migrantes y refugiados. Pidió que se protejan los derechos de los que se ven forzadas a abandonar sus países por las guerras, huyendo de la violencia o porque buscan una vida más próspera. “Me ha dolido ver como se les ha estereotipado, como se les ha utilizado como cabezas de turco, y ver a figuras políticas azuzado el resentimiento con fines electorales”, lamentó.

Si estos flujos se gestionan de una manera adecuada, defendió a modo de conclusión para cerrar su discurso, “puede ayudar a unirnos más”. La migración segura, insistió, no puede estar limitada “a la élite global”. “Soy un migrante, como son muchos de ustedes. Pero nadie esperaba que arriesgase mi vida en un barco con fugas o cruzando un desierto en la parte de atrás de un camión para encontrar trabajo fuera de mi país de nacimiento”, remachó.

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