El Volcán de Fuego ya tiene 73 muertos y 200 desaparecidos

 Los rescatistas están buscando víctimas en diversas localidades cercanas al Volcán de Fuego.

Una nueva erupción en el Volcán de Fuego este martes obligó a las autoridades de Guatemala a ampliar el radio de comunidades evacuadas por temor a los flujos piróclásticos.

La erupción del Fuego el pasado domingo, la más violenta en casi un siglo en el país centroamericano, dejó decenas de muertos. Además, reportaron hay casi 200 desaparecidos.

La explosión del martes hizo que una nueva oleada de flujo piroclástico cayera sobre dos barrancas de las faldas del volcán, El Jute y Las Lajas.

La Coordinadora Nacional de Reducción de Desastres (Conred) señaló que el descenso de materiales volcánicos se produjo rápidamente gracias a la lluvia que ha caído en la región.

“Se estima que este nuevo flujo llegue a producir una cortina de ceniza y que esta alcance los 6.000 metros y que se disperse al oeste y al noreste”, informó la Conred.

Los flujos piroclásticos son fragmentos de rocas y gases volcánicos ardientes que son demasiado densos para convertirse en columnas de cenizas que acaban estallando violentamente.

Las autoridades ampliaron el radio de evacuación a las comunidades próximas de La Reyna, El Rodeo, Cañaveral I y IV, Hunnapu, Magnolia y el Restaurante Sarita.

El volcán entró en erupción el pasado domingo y arrojó ríos de lava y lodo a las zonas aledañas y una lluvia de cenizas sobre la capital del país centroamericano.

El afluente de material volcánico devastó varias comunidades, una de ellas la de San Miguel Los Lotes.

El letargo duró poco

Lioman Lima, enviado especial de BBC Mundo

El letargo del Volcán de Fuego duró poco.

Menos de dos días después de la erupción que dejó más de 60 muertos, las explosiones volvieron a sonar y la lava a brotar por sus laderas.

Estábamos en El Rodeo, uno de los pueblos que quedó sepultado el pasado domingo cuando sonaron nuevamente los gritos y las alarmas.

Los rescatistas estaban a punto de sacar dos nuevos cadáveres cuando una nube de cenizas volcánicas nubló la vista. Apenas se podían ver las propias manos.

Entonces fue el caos. Socorristas, oficiales, periodistas, sobrevivientes que aún esperan noticias de sus familiares desaparecidos corrían desesperados montaña abajo.

 Un policía tropezó cuando corría hacia un lugar seguro.

Todos trataban de escapar de la lava que decían que comenzaba nuevamente a descender y de la nube de veneno que lo cubría todo.

El cielo se oscureció. Densas columnas de humo y cenizas cubrieron nuevamente una comunidad donde las casas de dos pisos ya quedaron bajo tierr

La gente gritaba desesperada y se subía al carro que pudiera en busca de ayuda. Las sirenas y los cláxones sonaban ladera abajo.

Más arriba, el pueblo sepultado como una nueva Pompeya quedaba como aviso de lo que estas erupciones significan.


Los equipos de rescate seguían buscando cuerpos debajo de la ceniza y barro que descendieron desde el volcán, uno de los más activos de Latinoamérica.

Varias comunidades quedaron totalmente sepultadas y la lluvia, el calor que sigue emanando de la lava o la falta de condiciones climatológicas o de personal dificultan las tareas de rescate.

En San Miguel Los Lotes, uno de los pueblos más afectados, miembros de los equipos de rescate aseguraron a BBC Mundo que no se tenía un censo de los habitantes y era complicado establecer cuántas personas se habían visto afectadas.

El volcán registró nueva actividad luego de 48 horas desde la erupción del 3 de junio.
 La ceniza dificulta el trabajo de los rescatistas.

 

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