Desapareció la vergüenza de los líderes norteamericanos


Trump se burla de la mujer que acusa a Kavanaugh de abusos sexuales
El presidente arranca aplausos en un mitin en Misisipi al mofarse de la presunta víctima del nominado al Tribunal Supremo

Donald Trump cruzó este martes una de esas fronteras invisibles que rodean a una acusación abusos sexuales: se burló de la presunta víctima. El presidente de Estados Unidos se refirió la noche de este martes en un mitin en Misisipi a la mujer que acusa a Brett Kavanaugh, el juez conservador al que ha nominado para ser miembro vitalicio del Tribunal Supremo, sembrando dudas sobre la veracidad de su relato: “Bebí una cerveza. Bueno, cree que fue… ¡No! Fue una cerveza. Bueno, ¿y cómo volvió a casa? No me acuerdo. ¿Cómo llegó allí? No me acuerdo. ¿Dónde estaba el sitio? No me acuerdo”, dijo el republicano al público, parodiando un interrogatorio con el fin de poner en cuestión que la mujer recuerde lo que bebió pero no otros detalles. “Tomé una cerveza, es lo único que recuerdo”, insistió.

Christine Blasey Ford, una profesora de la Universidad de Palo Alto (California), hoy de 51 años, acusa a Kavanaugh, de 53, de haberla intentado violar en 1982, cuando tenía 15 años y él 17, en una reunión de amigos en una casa a las afueras de Washington DC. Kavanaugh lo niega, pero el testimonio de la mujer el pasado jueves ante el Senado y las flaquezas de algunas respuestas del juez han llevado a los republicanos a aceptar una breve investigación del FBI antes de confirmarle en la Cámara alta.

La Casa Blanca encargó las pesquisas el viernes y Trump, que hasta entonces había recalcado su fe en la inocencia del nominado, cambió el tono respecto a la mujer, asegurando que su declaración le había resultado “convincente” y que le parecía una persona “correcta”. Lo que no había hecho, ni entonces ni antes de darle el beneficio de la duda, era burlarse. Tampoco la mayoría de republicanos, aunque respaldan al juez conservador, han atacado a profesora, en un momento de auge feminista en el que ese tipo de acciones se penaliza.

Este martes, sin embargo, en el fragor de un mitin en tierra amiga, una ciudad llamada Southaven del muy conservador Estado sureño de Misisipi, se lanzó a la burla y arrancó aplausos y risas de sus seguidores. En su parodia, exageró los datos que Ford no recuerda del supuesto día de la agresión. Y, acto seguido, acusó a los demócratas de estar “destruyendo” al juez. El presidente, que también ha recibido acusaciones de abusos de distintas mujeres en los últimos años, admitió hace unos días que dicha circunstancia le hacía ver estos episodios con otro prisma, más propenso a creer que la mujer miente.

La mofa molestó a los dos senadores republicanos que menos leales al trumpismo y capaces de poner en peligro la confirmación del juez conservador, una decisión muy difícil para los legisladores a un mes de las elecciones en la Cámara. Se trata de Jeff Flake, el senador de Arizona que de hecho reclamó la investigación del FBI ante de votar por el Kavanaugh, y de la senadora Susan Collins, de Maine. Ridiculizar algo “tan senible en un mitin político no está bien” dijo Flake, quien deseó que Trump no hubiese hecho “algo tan terrible”. Para Collins, también resultó “inaceptable”. Y el presidente del Comité de Justicia, Chuck Grassley, rechazó los “ataques personales” contra el juez o la mujer.

Pero ninguno de ellos señaló que el hecho fuera a influir en su voto sobre el juez conservador, que tendrá lugar esta semana. Retirar la candidatura de Kavanaugh poner en peligro que los conservadores puedan elegir al nuevo miembro del Suprmeo, ya que en noviembre podrían perder la mayoría en la Cámara alta.

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